Panqueques con dulce de leche: los primos argentinos de las crepes

En Argentina y otros países de Suramérica los conocemos como panqueques, pero existen en otras regiones del mundo bajo otros nombres. Crêpes en Francia y otros países europeos, filloas en Galicia, frixuelos en Asturias, crespelle en Italia, pannenkoeken en Holanda y Bélgica, pfannkuchen en Alemania, y así hasta el infinito y más allá. La diferencia entre unos y otros no es demasiado notoria; algunos varían su proporción de harina, otros sustituyen la leche por otros líquidos, algunos no llevan huevo, unos son más dulces y otros menos. Pero el resultado es similar: una masa fina y redonda cocida en una sartén o plancha que se rellena con diferentes ingredientes. Quizás en esto último y en el momento de consumo de cada uno de ellos radica realmente la diferencia.

Mientras algunas versiones, como las filloas, se preparan en un momento específico del año; y otras son parte de comidas y meriendas callejeras, como los pannenkoeken o los crêpes; los panqueques se preparan durante todo el año, se comen como postre y se rellenan, en la gran mayoría de los casos y como no podía ser de otra manera, con dulce de leche. Se suelen comer templados y hay quienes gustan de terminarlos con azúcar por encima, algo que suena a un pico de glucosa inmediato -y lo es-, pero también le da un toque crujiente interesante.

Es un postre clásico en las cartas de los restaurantes y bodegones argentinos, así como un habitual en los recetarios domésticos. Tanto nos gustan los panqueques que tenemos la panquequera, una sartén antiadherente y de bordes muy bajos que a menudo se vende junto a un cucharón que admite la capacidad justa de masa para hacer unos panqueques perfectos. Una última curiosidad: se suele decir que el primer panqueque que se cocina queda mal y se descarta (y sí, en mi experiencia, es así).

Dificultad

Dar con el grosor adecuado si no tienes la panquequera con su cucharón.

Ingredientes

Para 10-12 panqueques hechos en una sartén de 20 cm de diámetro

  • 125 g de harina de trigo
  • 300 ml de leche
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de azúcar
  • ½ cucharadita de sal
  • 15 g de mantequilla fundida + un poco extra para evitar que se peguen
  • Dulce de leche para rellenar (cantidad al gusto)

Preparación

  1. Con una batidora de vaso o de mano batir la harina con los huevos, la leche, la mantequilla fundida, el azúcar y la sal. Si se hace a mano, batir la harina con los huevos, la mantequilla, el azúcar, la sal y la mitad de la leche con un tenedor. Añadir el resto de la leche una vez la mezcla no tenga grumos. Es importante que la mezcla quede homogénea y suave. Tapar y dejar reposar en la nevera durante una hora.

  2. Calentar una sartén antiadherente a fuego medio. Agregar un poco de mantequilla y esparcirla por toda la superficie. Añadir un cucharón de mezcla y mover la sartén de forma que la masa cubra toda la superficie (para una sartén de 20 centímetros de diámetro, se cuentan unos 30 mililitros de masa por panqueque). Una vez los bordes están cocidos, darle la vuelta con la ayuda de una espátula. Cuando el panqueque se despega con facilidad al mover la sartén y tiene un color tostado, está listo.

  3. Repetir esta operación hasta terminar toda la mezcla. Añadir mantequilla de vez en cuando si fuera necesario.

  4. Untar los panqueques con dulce de leche y enrollarlos. Servir templados, solos, espolvoreados con azúcar o acompañados de helado o nata.

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