Por qué a Pedro Sánchez debe importarle (y mucho) la caza furtiva en África | Red de expertos | Planeta Futuro

Escribo escuchando el rugir de los leones a poco más de un kilómetro. La brisa fresca y olor a húmedo que ha dejado la primera tormenta de verano y el sonido de los grillos crean una agradable velada en la sabana sudafricana. Pero no todo es tan idílico. La semana pasada mataron a otros cinco rinocerontes blancos en la reserva contigua, y hace unos días hirieron de bala a uno negro, en la misma reserva donde vivo. Solo son unos ejemplos de la continua tragedia frecuentemente olvidada y otra convenientemente silenciada. En los 12 años que llevo viviendo en Sudáfrica, los furtivos han ejecutado a más de 8.000 rinocerontes, casi el 50% de la población total de un país que alberga el 90% de la población mundial de esta especie. Como consecuencia de las mafias y el conflicto humano-animal, entre 2013 y 2016 se dio muerte a 110.000 elefantes en el este de África. Entre otras especies emblemáticas solo quedan 25.000 leones y 7.000 guepardos en libertad en el mundo.

La realidad diaria a la que nos enfrentamos aquellos que trabajamos en programas de conservación y ciencia sobre el terreno hace que, por desgracia, no me sorprenda al leer el último informe publicado por el Fondo Mundial de Vida Salvaje en octubre de 2022 sobre el estado de la biodiversidad: en los últimos 50 años hemos aniquilado al 69% de los vertebrados (mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces). Si nos centramos en especies acuáticas, el porcentaje aumenta a un 83%.

Las enfermedades emergentes se han cuadriplicado en los últimos 50 años. Se ha demostrado que los factores antropológicos (deforestación, consumo de fauna, cambio climático) que están acabando con la biodiversidad y alterando el equilibrio de la naturaleza están altamente ligados a la aparición de enfermedades infecciosas (re)emergentes (VIH, hendra, ébola, SARS-2, ninfa, etcétera). La prevención y detección de estas patologías ahorraría millones de euros y vidas humanas anualmente.

Fuertemente vinculada, la llamada “resistencia a los antimicrobianos” es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una pandemia actual y una amenaza a la salud pública. Las instituciones sanitarias mundiales y españolas la han clasificado dentro de la lista de objetivos principales de la iniciativa One Health. Contextualmente, la prevalencia de la transmisión entre especies de patógenos y genes de resistencia a los antimicrobianos (ARG) ha aumentado enormemente en el último medio siglo y muestra una tendencia exponencial.

Como profesionales en el terreno es nuestra labor ir un paso por delante, buscando soluciones, creando la infraestructura y los proyectos científicos requeridos. Por ello, desde la Fundación Wild Spirit luchamos por la salud de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, y apostamos por la integración de comunidades que viven en armonía con el entorno.

Las iniciativas gubernamentales españolas parecen carecer de planes destinados a investigación y a programas de conservación de la biodiversidad

Entre otros proyectos, mi tesis doctoral se está centrando precisamente en la investigación e identificación de patógenos y genes de resistencia en zonas naturales protegidas como medida del grado de antropización. Sin embargo, debido a la escasez de fondos, proyectos como este se encuentran con numerosas limitaciones. Y mientras que unos intentamos evitar un desastre mayor, otros originan vida. Mi compañero de trabajo Brendan Tindall —vicepresidente del colegio de veterinarios de Sudáfrica— y un equipo alemán están produciendo biobancos de embriones de rinocerontes y pronto se harán las primeras transferencias artificiales.

Con demasiada frecuencia me pregunto si frenar la sexta extinción masiva y prevenir nuevas pandemias no es una prioridad mundial, entonces qué lo es. ¿Dónde ha dejado el homo sapiens esa sabiduría que teóricamente le hace distinto al resto de las especies? Como veterinaria, con una carrera profesional dedicada a la fauna salvaje en África, y como científica comprometida en la conservación de biodiversidad, me cuesta entenderlo. Además, pertenezco a una generación de mujeres que duda si procrear debido al futuro incierto del planeta, entre otras razones.

A la espera del despertar de los gobiernos, algunas instituciones como la Comisión Europea, Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial, entre otras, ya han declarado una prioridad de importancia mundial y han destinado acciones y fondos contra la sexta extinción masiva de las especies. Sin embargo, las iniciativas gubernamentales españolas que apuestan por el desarrollo económico, bienestar y salud del continente africano parecen carecer por el momento de planes destinados a investigación y a programas de conservación de la biodiversidad y la prevención de futuras pandemias.

Mientras, Sudáfrica es líder en la creación de modelos económicos con fauna salvaje, con programas entre los que destaca el ecoturismo sostenible. La contribución total (tanto directa como indirecta) de los viajes y el turismo en 2019 fue de 24.600 millones euros (el 7% de su economía total) junto con la creación de 1,4 millones de puestos de trabajo. En 2015, el turismo relacionado con la biodiversidad aportó 1.200 millones de dólares, con más de 88.000 personas empleadas directamente.

Los conocimientos y modelos sudafricanos en conservación de fauna salvaje se están extrapolando al resto del continente y del planeta

La situación económica y cultural sudafricana, junto a la biodiversidad y su distribución en centros de rescate, reservas privadas y parques naturales, ha hecho que este país sea un centro de referencia mundial en el estudio, medicina, conservación y manejo de fauna salvaje africana. Conocimientos y modelos que se están extrapolando al resto del continente y del planeta. Es esta infraestructura la que nos permite que cada año, entre los meses de junio a septiembre en Wild Spirit Vet, empresa con capital hispano-sudafricano, recibamos grupos de veterinarios en programas de formación de medicina veterinaria y conservación. La aventura está servida: casos médicos, capturas y traslados de fauna salvaje en numerosas reservas del país. Los protagonistas son nuestros pacientes: leones, elefantes, rinocerontes, jirafas…. Existe un denominador común en los asistentes llegados de todo el mundo: ansían contribuir a la protección de las especies.

Este jueves 27 de octubre, la Asociación de Científicos Españoles en el sur de África se reúne en Pretoria con Pedro Sánchez, el primer presidente del Gobierno español que viaja a Sudáfrica en visita oficial, a fin de exponer el trabajo que hacemos y la labor de esta asociación impulsando las colaboraciones científicas entre España y esta región. Espero poder aprovechar esta oportunidad para que el sentido común también prevalezca en nuestros líderes e incluyan en sus agendas la protección de la biodiversidad y la prevención de futuras pandemias como una prioridad para el bien de España y el futuro del planeta.

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